home Colaboradores, Quilmes Vencido, pero en la revancha.

Vencido, pero en la revancha.

A raíz de una charla sobre la historia del QAC, le pedimos al amigo Pablo Despos, Licenciado en Comunicación y Director de la revista Indios Quilmes, que compartiera con nosotros y ustedes esta historia.

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Guillermo Federico Dannaher fue un delantero que jugó en los dos clubes de la ciudad y que, a su vez, también fue dado por muerto dos veces. Era muy amigo de la noche, el boliche, la farra y la bebida. Rubio y alto, más lo sajón de su apellido, hicieron que se lo apodara “el inglés”, más allá que nada tenía que ver con la caballerosidad y la aristocracia con la que se disputó el fútbol hasta 1914. Dannaher prefería el bar antes que el tercer tiempo y fue el primero en romper los prejuicios de una sociedad pseudopacata. Como dirían en el rock, “el Inglés no era ningún careta”.

Nació el 1 de diciembre de 1890 en Bahía Blanca pero vivió desde muy pequeño en Rosario. Allí, jugó en Provincial (1909) y en Tiro Federal hasta 1912, año en el que se mudó a Quilmes para calzarse la camiseta celeste y blanca a rayas de los mates, donde fue ídolo. Luego, jugó en Hispano Argentino (1915), Columbian (1916) y Atlanta (1917). En 1916, jugó un amistoso con la camiseta de Boca ante Sportivo Barracas y fue el autor del 1 a 1.

El Inglés era bueno de verdad. En Rosario, no fueron pocas las voces que lo compararon con Gabino Sosa. Integró la Selección Argentina tres partidos (con un gol a Uruguay, en 1914). Pero su poco amor a la disciplina deportiva le hizo perder terreno en la competencia, en un fútbol donde nos entrenaba durante la semana. El alcohol y alguna que otra noche de facón no le posibilitaron rendir al máximo en aquellos años en donde los clubes de origen puramente argentino relegaron a los británicos en el protagonismo del fútbol nacional.

Caricatura de Dannaher (1912) incluida en el libro “Quién es quién en la Selección Argentina” di Julio Macías
Caricatura de Dannaher (1912) incluida en el libro “Quién es quién en la Selección Argentina” di Julio Macías

Después de jugar al fútbol, era para Guillermo Dannaher una parada obligada alguno de los bares de la estación de Quilmes, en donde se pasaba largas horas hasta bien entrada la madrugada degustando varias bebidas espirituosas, debatiendo con los parroquianos y, por qué no, participando de alguna acalorada discusión. Una noche, fue tan grosera la cantidad de comida y bebida que ingirió que cayó redondo. “Está muerto”, dijeron todos. El Inglés hasta allí había llegado.

La flamante ciudad de Quilmes le había tomado cariño a este rubio pintoresco, amigo de la noche y personaje del pueblo. Por eso su velorio fue muy concurrido y el peregrinaje por la avenida Mitre hacia el lejano cementerio de Ezpeleta se llenó de aquellos que disfrutaban verlo en las canchas o que lo conocían por canturrear por los bares quilmeños.

Pero, antes de que el sepulturero blinde con tierra la morada final, el cajón se movió. Por las dudas lo abrieron. El Inglés se levantó del féretro. Según el libro “Héroes de Tiento”, de Carlos Aira, “se rió un buen rato y pidió una caña (…).Los desmayos se contaron por centenares (…)”. El diagnóstico del médico, esta vez no fallido, fue claro “¡Catalepsia!”, que es un estado en donde el cuerpo humano queda inmóvil, consciente o no, sin signos vitales.

Campeón 1921 con Huracán
Campeón 1921 con Huracán

 

Vuelta del cementerio y sin entierro, para la alegría del fútbol y de los dueños de los bares, Dannaher siguió sus dos carreras: en el fútbol y en la noche. Continuó en Columbian (1918 y 1920), en 1920 y 1921 jugó en Huracán, en donde salió campeón y goleador. En 1922 pasó a un desorganizadísimo Quilmes Athletic. En un partido ante Sportivo Buenos Aires, como visitante en Ferro, el Inglés se retiró en el entretiempo disgustado. Los albos habían comenzado el partido con solo nueve jugadores

La década del 20 fue la que organizó el fútbol argentino tal cual lo conocemos hoy. Racing ya era popular por sus siete campeonatos consecutivos entre 1913 y 1919 y por eso lo apodaron “La Academia”. River ganó mucha popularidad cuando decidió su mudanza de la Dársena Sur a la plaza Uruguay, frente a lo que hoy es la TV Pública. Allí, construyó un estadio inmenso que albergó jornadas deportivas históricas. Boca, por su parte, apostó todo a una gira por Europa en 1925 que le arrojó gigantes deudas pero una popularidad y un prestigio internacional inigualable. San Lorenzo y Huracán, por su parte, fueron el fiel reflejo del crecimiento de las barriadas porteñas, a fuerza del tango, la guapeza y el facón.

Esa violencia extrema reinante hizo que, por ejemplo, la incipiente barra brava del Quilmes Athletic suspenda el partido en el que los de blanco visitaron en 1922 a Estudiantes en su cancha de los bosques de Palermo por amenazas de muerte al referí Lomuto y a los jugadores blanquinegros.

En 1925, el Inglés Dannaher se retiró de la práctica con la camisa del Quilmes Athletic Club. Fue campeón y goleador con Huracán y un muy buen futbolista.Según el periodista Diego Fucks, “fue de excepción”.

Una noche de 1927 en un bar de la zona de la estación de Quilmes, el Inglés fue víctima de esa violencia reinante en los años 20. Alcoholizado, se trenzó en una discusión con otro borracho. Al rosarino lo perforó una puñalada de facón y cayó al piso. Cuando llegó la atención médica, Guillermo Federico Dannaherya estaba muerto. Se había desangrado en Quilmes, la tierra que eligió para vivir.

El Inglés, que ya había muerto cuando jugaba en Argentino de Quilmes, esta vez no volvió de Ezpeleta. Quedó su recuerdo por la ciudad, su talento para el balón y sus maratónicas noches de bebidas y comidas. Es que la muerte, por más ventaja que nos dé, siempre gana. Aunque el Inglés Dannaher se dio el gusto de forzar un partido desempate. En eso también fue un fuera de serie.

Pablo Despos

 

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