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El malón de 1740 sobre el pago de la Magdalena

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El Cementerio y la Calera.                       

En esta nota hablaremos sobre un malón de indios serranos que asoló la región en el año 1740, más precisamente el día 26 de noviembre. ¿Como lo sabemos con tal precisión?

Pues bien en los libros parroquiales de la catedral de Quilmes, tenemos anotados los entierros de unas 50 personas aproximadamente que fueron muertas por los indios, en esa nefasta ocasión. En el listado encontramos una mayoría de españoles, dos pardos y unos 7 indios pero separados en dos grupos, solo a dos de los mencionados indios aparece la descripción de indios misioneros y en otros 5 casos, solo se escribe indios.

Y dos esos indios, trabajaban en una calera.

Empecemos por el Malón.

El Malón de 1740.

Hasta comienzos del siglo XVIII la actividad de los indios serranos o pampas no era demasiado peligrosa. Pero dos factores lo alteraron, la primera es la actividad de los españoles alrededor de la ciudad de Bs. As. , y la otra fue la colonización de los aucas o araucanos del provenientes del sur del territorio de Buenos Aires.

Debido al robo de ganado de estos últimos, la carne comenzó a escasear y en 1714 los vecinos no podían realizar las matanzas de ganado, para la obtención de cuero, carne, grasa y sebo, por las incursiones de los indios.

Por la falta de carne, en los campos de las proximidades de la ciudad de Bs. As se utilizó para la cría de ganado, creando un desequilibrio entre las tierras habitados por los pampas y por las de los españoles. Entre 1734 y 1737 Buenos Aires se vio sometido a ataques de los pueblos originarios y a su vez de los portugueses de las colonias del Brasil que sometían a sitio a Colonia del Sacramento, en la Banda Oriental, por lo cual las fuerzas españolas se encontraban entre dos frentes de batalla.

En 1737 una fracción de los serranos atacó y destruyo varias estancias de los ríos Areco y Arrecifes. En venganza fue enviado el Maestre de Campo Don Juan de San Martin, que sorprendió a otra parcialidad, generando una gran matanza, de la cual escapo Manuel Calelian, sobrino de un gran jefe muerto José Calelian. Manuel reunió dos grupos: los tehuelche y picunches, e invadió el pueblo de Lujan, matando a una gran numero de vecinos, secuestrando a otros y robando muchos miles de cabezas de ganado para consumo y su venta.

Juan de San Martin, salió de nuevo tarde y mal, atacando a un grupo de indios amigos, eran la toldería de Cangapol llamado el Bravo, aliado de los españoles, que con el peso de su 70 años y su gran altura, se puso al mando de tehuelches, huileches y pehuenches, y ataco de nuevo Arrecifes, Lujan y el pago de la Matanza, con relativa suerte. Y el 26 de noviembre de 1740 ataco el Pago de la Magdalena, donde hubo un centenar de muertos y captura mujeres y niños en gran número, y millares de vacas y caballos. (I)

Las fuerzas de Cangapol llegaron hasta la estancia Pessoa, matando a la mitad de la población. Por este motivo el establecimiento de Pessoa fue abandonado, llegándose a inhumar casi 50 personas en el cementerio, según las transcripciones que realizo Luis Otamendi.

El Malón llegó hasta las inmediaciones de lo que es hoy la Estación ferroviaria de G. E. Hudson. En los libros de defunciones de la parroquia de Quilmes, encontramos meses después del malón, anotaciones sobre los consiguientes hallazgos de restos humanos y su posterior entierro.

mensuras la calera
Plano 1. En este plano de 1944, están las suertes de Estancias del número 19 al 24. Eran rectángulos de superficies de 3000 varas de frente (2598ms) por 9000 varas de largo 7794m.) (II)
Plano 02 En la suerte N° 23, se llama Calera, y está junto a la estación de Hudson.
Dibujo de una calera, para obtener cal.

Los muertos en el ataque

Reproducimos a continuación la lista de los muertos en el ataque, respetando la grafía de la época:

50) Capitán Pedro Márquez – 27 de Nov. 1740;

51) Capitán Ignacio Rodríguez, un hijo suio Lázaro y a otro Ignacio también hijo suio- 27 de Nov. 1740;

52) un mozo español de España. qe vino en una de las fragatas del Rey, llamado Feliz, que mataron los indios – 27 de Nov. 1740;

53) Atanasío Bogado, español, casado, qe. mataron los indios -27 de Nov. 1740;

54) Francisco Ximénez. español soltero – 27 de Nov 1740:

55) Pedro Moreyra, español, soltero-27 de Nov. 1740;

56) Santiago indio misionero, que mataron los indios en la calera de dn. Juan Soría. 27 Nov. de 1740;

57) PEDRO, indio misionero que mataron los indios – 27-11-740;

58 – CATHALINA MARTINEZ DE MIRANDA, española – 27-11/740;

59 – LAZARO LEGUIZAMO y su muger MARIA, que mataron los indios – 27/11/740;

60 – JUAN, el puntano, Indio viudo, qe mataron los Indios serranos – 27/11/740;

61 – JUAN MACIEL, su muger, CECILIA CABANELLO y un hijo de ambos. PEDRO PASCUAL, todos españoles 27/11/740;

62 – JUAN JOSEPH MORMA, español, casado, que mataron los indios – 27/11/740;

63 – MIGUEL ALVARADO, español, qe. mataron los indos – 27-11 -740;

64 – LORENZO, español de los reinos de España, 28/11/740;

65 – SANTOS MAYDANA, español. casado qe mataron los indios, 28/11/740;

66 – LAZARO, indio casado, qe mataron los indios serranos 28/11/740;

67 – Un párbulo h/L de Domingo Giles, pardo, 29/11/740;

68 – GABRIEL THEODORO BARRAGAN, español casado con María Antonia Siniestra y un hijo de los dhos  (Nota: dichos), españoles, 2 -12 -740;

68 bis – VALENTIN. adulto del pago, padrastro de Fray Martín González. Español, 2/12/740;

69 – PEDRO CHISTALDO, español, casado, qe. mataron los indios. 2/12/740;

70 – MARTIN GONZALEZ DE SARAVIA, español qe. Mataron los  Indios serranos. 12/12/740;

71 – FRANCISCA XAVIERA, h/L de Fernando Álvarez y Thereza Ponce, española del pago. 16/12/740;

72 – FRANCISCO, párbulo h/L de Estevan Syllamay y Francisca Aguilao. Indios  20/1/741;

73 – MIGUEL GILES. pardo libre, viudo,  qe mataron los indios el 26 de Noviembre del 40. 14/2/1741;

74 – MARIA MARGARITA ALVAREZ, cuyos huesos fueron llevados a enterrar por su esposo Valerio González a la iglesia de la Reducción, la mataron los indios, 10/2/741;

75 – GREGORIO GILES, español del Pago. 18/3/741;

76 – Los huesos de LUIS PONZE y su muger MARIA y tres hijos suios, MIGUEL, RAPHAEL y LUIS, este párbulo, muerto por los indios, 18/3/741;

77 – LUIS DIAZ, español del Pago que mataron los indios el 26 Nov pasado 20/3/741;

78 – Un indio peón del Capitán Xavier Giles, muerto por los indios, 29/3/741;

79 – Huesos de FRANCISCO, indio, qe. mataron los Indios en compañía del Capitán Valentín Ortiz, 29/4/41;

80 – Los huesos de otro indio peón del Capitán Ortiz, qe. mataron los indios – 20/4/741:

81 – Cap. PEDRO FRIAS, vecino del Pago. 30/4/741;

82 – En el pago de la Magdalena en doce dias del mes de Maio de 1741, yo el infrascripto cura dí Sepultura con Cruz baxa en esta Iglesia de los Quilmes a los huesos de un indio que mataron los serranos; juntamente a los huesos de un párbulo que se hallaron dentro de una laguna, y se ignora, cuio hijo ciertamente sea de las cautivas; aunque se asegura es hijo del Capitán Francisco López de cuia orden se traxeron –ut-supra. Dr. Juan Antonio de Espinosa (Ver el Libro ‘Don Clemente López, abuelo de Rosas’, del Dr. Mario López Osornio, Cap, XIV Pág. 53);

83 – Los huesos de LUCAS SANCHEZ, qe. mataron los serranos, español casado, 6/6/741;

84 – Los huesos de ROQUE XIMENEZ, pardo, qe. mataron los indios, cuia muger e hijos llevaron cautivos, 21/6/741;

85 – ASCENCIO, casado. 7/9/741 – (III)

Aquí se detienen las anotaciones de los fallecidos por el ataque de los indios serranos de Cangapol El Bravo. Notamos que hasta el 21 de junio del año 1741 siguieron encontrando cadáveres y trasladándolos a la iglesia de la Reducción para darles cristiana sepultura, según las costumbres de la época.

Si los separados por clase social, armamos la siguiente tabla.

Con respecto a los indios, generalmente en los libros parroquiales de la iglesia Inmaculada Concepción de Quilmes, cuando se escribía la palabra “indio”, para definir a los padres de un bautizado o a los integrantes de un casamiento, significa “indio Kilmes”. En caso de ser de otra etnia, se la escribía como podría ser “Pampa”. Esa es la experiencia del que escribe estas líneas.

Indios misioneros e indios

Aquí nos encontramos dos definiciones: indios misioneros e indios. La primera suponemos que se refiere a indios de una misión de los jesuitas o de otra orden religiosa. La segundo, consideramos que significa indio Kilmes.

Con respecto a la primera definición, tenemos solo los números 56 y 57 de la lista de Otamendi, en el primero de nombre Santiago, se informa adema que estaba en la calera de Don Juan Soria. La única calera en la zona, que convertía la Conchilla en cal, era la que también se conocía como la Calera de los Jesuitas, en las próximas de la estación de G. E. Hudson (antes de 1930, era conocida por Conchitas).

La misma estaba en una barranca donde el horno de cal, era alimentado por la leña de la selva marginal y utilizaba la propia barranca como una de las paredes del horno. El nombre de La Calera, era muy utilizado en esa zona, y por esta razón, uno de los 8 puestos de la enorme estancia de los Pereyra Iraola, en la zona, se llamaba La Calera cuando fue comprada en 1850. El resto de los nombres era: De la Costa del Río, Del Centinela, Las Ánimas, San José, San Pedro, Santa Rosa y Villalba.

Y vemos en el plano reproducido que la suerte de estancia N° 23 otorgada por Juan de Garay, con un de sus límites que pasa por la estación de Hudson y continua con la traza de la autopista Bs.As., hacia la Rotonda de Alpargatas, se llama justamente Calera.

El otro indio misionero era Pedro, donde no se aportan otros datos. Suponemos que eran los obreros de la Calera, la primea industria de la zona.

El resto de los 7 indios serian Kilmes.

abajo, Cacique Cangapol y su esposa. Dibujo del misionero Jesuita P. Faulkner

Por otro lado, encontramos en el listado a tres pardos, que se utiliza en esta situación como sinónimo de mulato. Uno de ellos menciona que era pardo libre.

Finalmente tenemos 37 fallecidos blancos y 7 son mujeres.

Dibujo del misionero Jesuita P. Faulkner.

Podemos deducir, que el listado de fallecido es solo una parte de los muertos por las fuerzas de Cangapol, que no perdonaron a blancos, indios, mujeres y niños.

La estancia que más afectaba fue la de Luis Ome Pessoa, el ya estaba fallecido, y su viuda María Arroyo decide abandonar la propiedad “porque mataron a la mitad de la población”.(IV)

Costumbres

 La clase social del fallecido tenía mucha importancia en el momento de la muerte. Si por ejemplo hablamos de indigentes en la ciudad de Buenos Aires, la costumbre era depositar el cuerpo en la recova del cabildo, para que la caridad de los transeúntes pudiera solventar el entierro cristiano.

En nuestro pequeño pueblo de Quilmes, seguramente las primitivas tumbas fueron del tipo de corral de hierro, para protegerlos de los animales sueltos. Posiblemente adornados con cruces de metal, fabricada por el herrero del pueblo. Estas mismas cruces fueron usadas hasta hace algunas décadas en muchos cementerios.

Con la introducción del alambre, se podía fabricar una cerca alrededor de la tumba en algunos casos, se aprovechaba los árboles cercanos. Esto fue después de 1855.

El mismo Martín Fierro, escrito en 1876, nos habla de lo peligrosos que eran los animales para las tumbas.

Y yo, con mis propias manos,

Yo mesmo lo sepulte

Adiós por su alma rogué

de dolor el pecho lleno,

y humedeció aquel terreno

el llanto que derrame.

Cumplí con mi obligación,

No hay falta de que me acuse,

Ni deber de que me escuse

Aunque de dolor sucumba.

Allá señala su tumba

Una cruz que yo puso.

Supe después que esa tarde

Vino un pion y lo enterró.

Ninguno lo acompaño

Ni lo velaron siquiera,

Y al otro día amaneció

Con una mano de juera.

Y me ha contado además

El gaucho que hizo el entierro,

Al recordarlo me aterro,

Me da pavor este asunto

Que la mano del dijunto

Se la había comido un perro.

Tal vez yo tuve la culpa

Porque asustao me fui.

Supe después que volví,

A asegurárselos puedo,

Que los vecinos de miedo

No pasaban por allí.

La vuelta de Martín Fierro. José Hernández

Típicas cruces de cementerios.

Con la introducción del alambrado, y con la utilización de los árboles, se protegía las tumbas.

Cruces de hierro forjado usado por las familias pobres.
cementerios malón
Cementerio Rural. Tal vez el primer cementerio de Quilmes fue parecido al de la imagen, con corralitos de hierro y cruces de hierro, tipo gótica.

Escalas sociales:

El cementerio que estaba pegado a la iglesia, se encuentra actualmente debajo de la Escuela N°1 Bernardino Rivadavia, fundada oficialmente el 25 de mayo de 1863, y de la antigua municipalidad de Quilmes, actual Casa de la Cultura. Evidentemente se edificó sin remover demasiado las cosas. En el mes de enero de 2002, los arqueólogos del ¨ Proyecto Arqueológico Quilmes ¨, investigaron en dos patios de la mencionada escuela varias sepulturas, estando alejadas entre si, hallándose varios esqueletos. Se supone que los mas cercanos a la iglesia eran españoles de alta clase social, lo mas alejados indios o españoles con escasos recursos económicos.

Equipo del Proyecto Arqueológico Quilmes. Enero 2002
Resto del cementerio debajo de la escuela N°1. Enero 2002

Agradecemos a la Lic. Zunilda Quatrin y a Xavier Perussich, la gentileza de habernos haber dejado fotografiar el trabajo, en aquel caluroso verano del 2002.

El primer cementerio de Quilmes, continúa allí, debajo de la Escuela N°1 de Quilmes.

Los restos fueron retirados en la investigación arqueológica.

 

Los Cementerios de Quilmes

El primitivo cementerio de Quilmes, estaba al lado de la iglesia Inmaculada Concepción, como era habitual en todos los pueblos de tradición cristiana. Pero al crecer la población, el camposanto por cuestiones de sanidad se traslada a donde está actualmente las instalaciones del Hospital Dr. Isidoro Iriarte, sobre el borde la barrancas finalizando sobre la calle Cevallos, sobre la propiedad de la sucesión de Don Antonio Cambaceres, en la casona denomina Villa Elisa, que también fue propiedad ele ex vicepresidente José Evaristo Uriburu.

Finalmente por las numerosas muertes producidas por la fiebre amarilla y el colera, en la década del 70 del siglo XIX, el cementerio se trasladó a la propiedad de los Clark y de Laguarda, sobre el arroyo Gimenez y sobre la Avda Mitre, en Ezpeleta, en ese momento en las afueras del Pueblo.

Juan Clark, fue importante hombre de negocios de Quilmes, que ocupo el cargo de municipal (concejal) varias veces. Clark por otro lado, dono en 1887, el lugar donde se estableció el cementerio de los disidentes. Allí se entierran a las personas de fe cristiana no católica. Hay muchas familias de descendencia inglesa (anglicanos), escoceses (presbiterianos), reformados, etc.

A la entrada del cementerio disidente encontramos primero la tumba de los Clark, y muy cerca se encuentran la de los Davidson, sobre todo las tumbas de John y Guillermo, el primero era dueño de muchas propiedades en Florencio Varela, Quilmes y Berazategui. El segundo Guillermo, era hijo de John y fue el primer intendente de Florencio Varela, elegido democráticamente después de haberse creado ese partido en 1991.

Parte del obelisco en honor de John Davidson, propietario de Quilmes.
Recordatorios del cementerio disidente de Quilmes.

Conclusión:

Esperamos que estos testimonios del primer cementerio de Quilmes, y de un hecho tan especial como lo fue un malón que llego prácticamente a unos 10 km del pueblo de Quilmes, matando a los trabajadores de una calera, una de las primeras industrias de Quilmes, después de las Tahonas ( molinos de piedra), sea del interés de los lectores.

Los restos de Santiago y de Pedro seguramente descansan en paz, en el primer cementerio de Quilmes.

En lo personal, recuerdo cuando jugaba en esos patios de la escuelita N° 1, sin imaginar lo que había debajo del piso.

                                                                                  Rodolfo Cabral

Bibliografía

I          Vicente Sierra. Historia de la Argentina. Tomo III. 1700-1800.Editorial científica Argentina. Buenos aires.1981. Pag.120 y siguientes.

II         Provincia de Buenos Aires. Ministerio de obras públicas. Dirección de Geodesia. Compilación de referencias documentales. Tomo I. Lamina N° 4.

III       Otamendi, Luis. Libros parroquiales de Quilmes. Listado de fallecidos.

IV       Nolfi, Martín. Un  malón sobre Berazategui. Boletín de la Junta de Estudios Históricos de Berazategui N°3. 1978.

V         Moreno, Carlos. Las Cosas de la ciudad y campaña. N°2.Icomos comité Argentino. Buenos Aires. 1997. El espacio de los que se fueron.

3 comentarios sobre “El malón de 1740 sobre el pago de la Magdalena

  1. Excelente y muy bien documentada nota. Esos malones asolaron Montes y Cañuelas, refugiándose la población en la estancia Los Remedios (en cuyas tierras hoy se levanta el aeropùerto Ezeiza, el Centro Atómico Ezeiza, cárceles, los bosques, y otras instituciones.

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