home Escritos, Ezpeleta, Quilmes La fábrica de carnes de Nelson- 3ª nota

La fábrica de carnes de Nelson- 3ª nota

13662350_1638029093180408_6833233509537312968_oNelson Meat Factory

En la primer parte de esta serie de notas referentes a la fábrica de carnes de Nelson (FCN), compilamos una serie de leyes y ordenanzas correspondientes de esta fábrica, que fue muy importante pero de vida efímera en el Quilmes del siglo XIX.

En la segunda nota, reproducimos una nota técnica sobre el equipamiento de la FCN, que en algunas fuentes históricas, se llegó a afirmar que jamás funciono, y que fue solo un mal saladero, cosa imposible pues la tecnología avanzo y los barcos frigo ricos eran una realidad que cambio la economía argentina, beneficiando a los dueños de la tierras que podían criar ganado bovino y ovino. Allí empezó una la leyendas de la Argentina, como era ser el granero granero del mundo y el origen las fortunas más importantes de nuestro país.

En esta tercera nota, tenemos otra traducción de un diario en inglés, el Daily Telegraph, del martes 1 diciembre de 1891, de Nueva Zelanda, donde en una breve nota nos informa de las actividades de FCN, donde por primera vez, se escribe donde vivían los obreros, como eran las casas precarias donde vivían, con dos habitaciones, cocina, patio trasero y un pozo de agua. Esas casas parece que no tenían baño, calculemos 400 unidades familiares, o sea entre 1600 a 2000 personas, en condiciones poco higiénicas, que además eran sometidas al olor que despedía la fábrica y por la cual fue cerrado, según vimos en la primer nota.

Además esta nota afirma, que la FCN era la más grande del mundo.

A continuación, reproducimos la traducción de la nota:

La Fábrica de Carne de Nelson

Aquellos que tienen la oportunidad de viajar en el ferrocarril Ensenada no pueden dejar de notar un enorme y verdaderamente monumental edificio en Espeleta (sic), a cierta distancia de Quilmes. El edificio en cuestión pertenece a Highland Scot Canning Company, y es comúnmente conocido como Nelson Meat Factory. La fábrica se divide en diez secciones, que pueden clasificarse por sus respectivos productos, a saber: extracto de carne, carne en conserva, carne salada, pieles saladas, carne congelada, guano, sangre pulverizada, estiércol de hueso, colas preservadas (conservadas), sebo y grasa. Todos estos productos se presentan con una regularidad y precisión que indican claramente el excelente equilibrio de la  gestión.

Todos estos productos se producen con una regularidad y precisión que indican claramente la excelente base de la gestión. El edificio principal, de tres pisos de altura, se levanta sobre un cuadrado de doscientas yardas por lado. Los ladrillos empleados en el edificio fueron hechos a máquina, y se usaron los mejores materiales. También se usó una gran cantidad de madera nativa. Todo el edificio está iluminado por electricidad, pero también se emplea gas. Alrededor del edificio principal hay grupos de pequeños edificaciones (nota: casas para los obreros) ocupados por los operarios y sus familias. De estas casas hay cuatrocientas, cada uno con dos habitaciones, una cocina, un patio trasero y un pozo de agua. Estas casas, que la Compañía le deja a razón de diez dólares al mes, se mantienen con una limpieza irreprochable. Hay, además, una serie de pequeñas estructuras de madera iniciadas por comerciantes emprendedores, etc. De hecho, la fábrica es una ciudad pequeña, y algún día será una bien grande.

La maquinaria de la fábrica representa un enorme desembolso de capital; se puede formar una idea de la vastedad de esta empresa cuando afirmamos que además de las instalaciones de luz eléctrica hay una fábrica de gas en pequeña escala. La luz eléctrica es alimentada por cuatro potentes motores y cuatro dinamos dobles, más grandes que cualquiera usado aquí. El departamento de calderas contiene cinco grandes calderas.

Luego está el departamento de maquinaria hidráulica, las salas de bombeo, extractores, prensas, etc., de hecho, una lista interminable de maquinaria de diversos tipos. La Compañía hace sus propias latas y cajas.

En una estimación aproximada deberíamos decir que hay trescientos tipos diferentes de maquinaria en la fábrica.

Cerca de la esquina noreste de la fábrica hay un terreno abierto a donde se conducen y guardan los animales para el sacrificio.

Una serie de “corrales”, se expanden en este terreno. El animal que se va a sacrificar se ata con lazo y se arrastra al matarife, cuyo trabajo se realiza rápidamente, y por medio del mismo lazo el cuerpo se arrastra hasta el tercero piso de la fábrica. Todo esto se hace en menos tiempo del necesario para describirlo. En unos pocos minutos, se secciona al animal y se utiliza cada partícula del cuerpo. Para un espectador resulta muy admirable la precisión con que se hace todo esto. Como prueba de esta precisión podemos decir que el día de nuestra visita,  a las dos y cuarto vimos quinientos animales sacrificados, a las cuatro de la tarde, cuando el ascensor nos llevó al tercer piso, no había ni rastros de esos quinientos cadáveres. La fábrica pronto podrá sacrificar 60.000 cabezas de ganado y 150.000 ovejas por mes. Los animales son engordados antes de la matanza.

Cualquiera que visite Nelson Meat Factory se sentirá inclinado a creer, como mucha gente sostiene, que es el más grande de su tipo en el mundo. — Buenos Ayres Standard.

En la Cuarta nota, trataremos un punto poco tratado en la historia regional,  cómo eran tratados los obreros de estas fábricas, a través de una carta de uno de sus trabajadores.

Ing. Rodolfo Cabral

Nota: agradezco a Silvia Marmori, por la ayuda en la traducción.

 

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *