home Bernal, Colaboradores, Don Bosco, Escritos Escuela Primaria Nº 42 y Escuela de Enseñanza Media Nº 1 de Don Bosco… la historia.

Escuela Primaria Nº 42 y Escuela de Enseñanza Media Nº 1 de Don Bosco… la historia.

Un emotivo escrito de nuestro amigo José Carlos Grand, a quien mucho agradecemos. Un invaluable testimonio. 

En el año 1956 mi hermano ingresó a 1.º grado Inferior de la Escuela Nº 42, “Dr. Ricardo Rojas” de Don Bosco. La Escuela era pequeña, tenía un aula por grado, un salón de actos con escenario, un gran patio descubierto, los baños de niñas y de niños, un terreno libre al fondo y las oficinas de la Dirección, Secretaría y la Biblioteca. Ah! y el cuarto de la caldera que calefaccionaba la escuela.

Cooperadora de la escuela 42



Anteriormente había funcionado en la esquina de Los Andes y Maipú, vieja construcción con paredes de gastados ladrillos sin revocar. Tres años después (en 1959) ingresé yo a la misma Escuela. Desde el ingreso de mi hermano, mis padres comenzaron a acercarse a la Escuela para colaborar, igual que los padres de otros alumnos, integrando la Asociación Cooperadora. Mis compañeros de grado eran a la vez mis amigos del barrio. Concurríamos a la mañana a la Escuela y por la tarde, después de almorzar, hacer las tareas y dar la vuelta en el carro del lechero Don Aurelio, nos volvíamos a encontrar todos en la plaza, donde jugábamos al hoyo-pelota, a las figuritas, al fútbol, siempre gambeteando a Don Pedro, que nos corría porque impedíamos crecer el pasto. También jugábamos carreras de autitos. A veces la diversión era, a la siesta en verano, subir a los añosos árboles de la plaza a “cazar” chicharras. A veces la reunión era en el campito de la Iglesia, cuando había algún desafío “formal” con algún equipo de fútbol de otro barrio. También nos juntábamos en la esquina de Los Andes y Pringles, donde pasábamos horas sentados en el umbral de la sastrería del papá del “Bocha”. Otras veces nos encontrábamos en el Club Don Bosco, especialmente en verano, en la pileta. Allí la cosa era más seria, había natación, papi-fútbol, cartas y… mujeres, las chicas del barrio, que también eran nuestras compañeras de la escuela. Es decir que, de una forma u otra, en la Escuela o en el barrio, con la barra la pasábamos todo el día juntos… jugando, creciendo. Pero volvamos a la escuela. Como decía, mis viejos se vincularon a la Escuela desde que mi hermano empezó 1.º Inferior. Mi viejo, Saturnino Grand, eterno Presidente, mi vieja, Celia María Cabaleiro, eterna Secretaria de Actas, integraban la Cooperadora junto con otros padres de alumnos, que intento recordar: José y Olga Cernadas; Antonio Siles, tan querido por mi viejo y cuya temprana partida le causó un inmenso dolor; Cayián, Luisa Santos, Berasaint, Van Zyl, Metrikis, Muriñigo, Duccoli, Del Priore, Collazzo, los Suárez, Alvarez, Galeano, Ghiglione, Del Barco, Perez. Aquéllos miembros de la Cooperadora, los fines de semana se transformaban en pintores, albañiles, jardineros, plomeros, carpinteros, manteniendo, hermoseando, toda la Escuela. Por supuesto que jugando y corriendo entre ellos, mientras trabajaban, andábamos los más chiquitos. La Escuela era como mi casa. De lunes a viernes…y los sábados y domingos también!.Se acordarán de los dibujos que adornaban las aulas de los más chiquitos: el “Indiecito Tomahawk y sus amigos”. Los pintaba Kiss, miembro de la Cooperadora. ¡Qué artista! ¡Gran pintor! También él hacía toda la escenografía, cuando se montaban las obras de teatro que dirigía Cayián,. Además de sus dotes de Director de Teatro, Cayián era primo de Martín Karadagián y, por eso, cada tanto también venía la troupe de “Titanes en el Ring” a dar su espectáculo en la Escuela. Me acuerdo de aquélla obra de teatro dramática que personificaron los padres cooperadores. ¿“La Pata de Mono” se titulaba? Hasta yo mismo actué una vez en “Payasín en el Mundo de lo Muñecos”.

Directora Margarita De Coda y Saturnino Grand

También se realizaban peñas, en las que actuaban algunos alumnos. Cómo no recordar a Chany cantando en esos eventos, con el conjunto folklórico de la Escuela. Todo se hacía para juntar dinero, el pueblo colaboraba y la Cooperadora administraba ese dinero que pagaba los arreglos, el mantenimiento y la ampliación de la escuela. Los mismos padres que integraban la Cooperadora, que hacían de director de teatro, de actores, iluminadores, vestuaristas, escenógrafos, los mismos que eran parrilleros y mozos en las peñas… Los mismos que se arremangaban para pintar, arreglar, hermosear eran, además, los que administraban e invertían esos fondos para agrandar y mantener la escuela. Todo esto transcurría con la dirección y el consejo de la Directora de la Escuela, la Señora Margarita Chiozza de Coda, verdadera “alma mater” de la escuela y de todo el grupo de padres que junto a ella, fueron construyéndola. Seguramente recordarán a la Señora Directora. Siempre seria, con el gesto adusto, el guardapolvo blanco, inmaculado, almidonado, con botones adelante, solapa y cinturón… ¡qué presencia! Hoy la recuerdo y no puedo evitar mirar hacia arriba, no parecía humana, era casi un monumento viviente, gigante, intachable, indiscutible… ¡cómo inspiraba respeto y admiración! No recuerdo haberla visto sonreír,  tampoco recuerdo haberla escuchado levantar el tono de su voz o maltratar a persona alguna (chico o grande). Sí recuerdo que para alguna enfermedad que me tuvo en cama por un tiempo, me fue a visitar y me trajo un juego de ajedrez de viaje, de aquéllos en que las piezas se insertaban en agujeritos. Quizás la Señora Directora, Margarita, era más humana de lo que yo podía percibir desde mi corta edad. Creo que esa imagen de mujer dura, estricta, es una trampa de mi memoria. Creo que es así como yo la veía por aquél entonces, así me quedó grabada y así la recuerdo hoy en día.

Con los fondos que se recaudaban en aquéllos eventos y con interminables gestiones ante la Dirección de Escuelas Provincial, para que autorizara y financiara las grandes obras, la Cooperadora fue agrandando la Escuela. La demanda educativa se fue incrementando y se fueron creando más divisiones de cada grado, lo que hacía necesario contar con más aulas. La Escuela fue creciendo hacia el fondo (recuerdo el patio y el mástil), primero el pasillo y las aulas detrás del escenario hasta los baños y la caldera, más tarde el pasillo hacia el fondo, más aulas y el nuevo patio. La Escuela pequeña se convirtió en una gran Escuela. Y los chicos también crecimos. Aquéllos, los de la camada de mi hermano terminaban el 6.º Grado, año 1962.

¿Y qué hacer?  se plantearon los padres. Para cursar la secundaria había que ir a Quilmes o a Wilde o a Avellaneda (Escuelas Normales y Nacionales). Aquel grupo de padres se propuso, entonces, crear una Escuela Secundaria en el mismo edificio de la Escuela Primaria Nº 42. La primer Escuela Secundaria Pública de Don Bosco.

Saturnino Grand en el discurso inaugural

 Parecía una aspiración irrealizable, pero aquéllos hombres y mujeres tenían una gran capacidad para soñar y una decisión indeclinable para realizar, jamás se rendían. Ya habían agrandado la escuelita y había un turno en que permanecía vacía, el vespertino. Y lo lograron, se creó la Escuela de Educación Media Nº 1 “Joaquín V. Gonzalez”. En realidad, se creó el 1.º año de la Secundaria, con las carreras de Magisterio (Normal), Bachillerato y Comercial, nada más… y nada menos. Los primeros alumnos fueron los hijos de aquéllos padres (¡arriesgados!) que no dudaron que año tras año iba a ir aumentando la matrícula y se irían creando sucesivamente los años restantes… y así fue. No quiero (no puedo) pasar por alto algunos recuerdos. En la ceremonia inaugural de la escuela Secundaria mi padre, Presidente de la Cooperadora, pronunció el discurso que aún hoy recuerdo con emoción y con admiración. El viejo tenía buena pluma para los discursos, pero siempre los nervios le jugaban alguna mala pasada al pronunciarlos. Recuerdo que en aquélla ocasión se trabó en la frase “solidaridad y altruismo”… Hoy creo que no fue casual, ésas palabras eran la clave, eran el código que los movilizaba. Ese discurso aún hoy reposa en un disco metálico recubierto de pasta (ése era el soporte físico de las grabaciones por entonces), quizás con la ayuda de la tecnología, pueda alguna vez volver a escuchar las palabras que mi viejo dijo ese día.

Así como la Directora de la Escuela 42 era un ser ejemplar, no lo era menos el primer Director y también Profesor de la Secundaria, el Doctor Francisco María Ventura. Cómo olvidar su verbo florido en los discursos y su gracia para pronunciarlos (fechas patrias, bienvenidas y despedidas de cada año, etc.), su versación, sus enseñanzas, su ejemplo. Como no recordar que retiraba su mano sosteniendo el boletín, cuando extendíamos la izquierda para tomarlo, diciéndonos “No alumno, con la derecha”; ceremonia que se repetía al fin de cada bimestre, en que pasaba curso por curso entregándolos alumno por alumno y agregando algún comentario sobre el rendimiento escolar de cada uno de nosotros. Cómo nos causaba gracia cuando pasaba caminando hacia la Escuela ¡leyendo al mismo tiempo! Algunos exagerados decían que leía hasta cuando manejaba el auto. Y así, se largó a andar la Escuela Nº 1. Fue creciendo cada año, en alumnos y ediliciamente, abriéndose los cursos subsiguientes: 2º, 3º, 4º, hasta llegar la primera camada a quinto año. ¡Ya era una Escuela completa! Con los cinco años, con tres ramas y, al fin, con tres turnos: mañana, tarde y vespertino. Esos años transcurrieron con los mismos padres en la Cooperadora y con nuevas incorporaciones. Siguieron trabajando para la Escuela. Siguieron ampliándola. Llegó la Planta Alta, con su salón de actos, más aulas y dependencias administrativas y sanitarias. Se abrió el kiosco, originalmente explotado directamente por la Cooperadora y atendido “ad honorem” por mi mamá y por Luisa Santos; después concesionado a las mismas y, por último, continuando la concesión solamente la segunda. El kiosco nos alimentaba, fundamentalmente con golosinas por supuesto, a precios módicos y, las dos señoras que lo atendían nos acogían como nuestras propias madres. A mí sin duda, pero creo que a todos los alumnos también.

 Llegó el momento de la primera promoción, año 1967, los primeros egresados de la Escuela Secundaria Nº 1 de Don Bosco… y, aquéllos mismos padres volvieron a plantearse ¿dónde continuarán sus estudios nuestros hijos? ¿En la Universidad de Buenos Aires o en la de La Plata?  Y otra vez… ¡a volar!

La iniciativa y la pujanza de estos hombres y mujeres hicieron realidad un nuevo sueño: el Profesorado de Don Bosco. Con las Carreras de Profesorado en Matemática, Biología, Inglés y Físico-Química, si no me equivoco. Hoy, aunque perdido para Don Bosco, el Instituto Superior de Formación Docente Nº 24 “Dr. Bernardo Houssay”, continúa funcionando en lo que fue la Fabril Financiera, frente a la estación de trenes de Bernal, después de haber pasado por el edificio de la calle Avellaneda, con casi cuarenta promociones de Profesores egresados de sus aulas (!!!). En el año 1970 egresé de la “Joaquín V.Gonzalez”, con la 4.ª Promoción de Bachilleres (“comunes” –tal era nuestra especialidad: ¡ser comunes!)  junto con los “pedagógicos”, “biológicos” y los “peritos mercantiles”). Ahí termina mi relato de los años que viví en la Escuela Primaria Nº 42 y en la Secundaria Nº 1 de Don Bosco. Son los años de crecimiento y gloria de la primera y de nacimiento y esplendor de la segunda.

 Me detengo, lo pienso y me parece mentira. Fueron quince años de mi vida (diez en la primaria -3 de mi hermano y 7 míos- más los cinco en la secundaria) que transcurrieron entre las paredes, pasillos y patios de estas escuelas. Lo que me parece mentira no es que haya pasado el tiempo –aunque a veces desearía que lo fuera- sino todo lo que ése grupo de hombres y mujeres, nuestros padres, fueron capaces de hacer. Se me llena el alma de orgullo, pensando que mis padres fueron parte de ese grupo que realizó esa verdadera epopeya; sin ningún interés personal de ningún tipo que no fuera servir a sus hijos y a la comunidad. Hace unos meses mi vieja cumplió 88 años… estaban a su lado, como de la familia, Olga Cernadas y Zita Facciotti, Delia Palkovic no pudo venir,  son tres de aquél grupo, la primera como cooperadora, la segunda como maestra y la tercera como Preceptora. Las tres también de más de 80 (espero disculpen la indiscreción).

Qué placer escucharlas recordar con nostalgia, con felicidad y con orgullo aquéllos años. Mi viejo no está,  hace unos cuantos años que partió. Pero siempre está presente en mi memoria. Fue un titán. Fue una locomotora, una usina de proyectos, de sueños que convertían en realidad. Claro, fue mi padre, como hijo no puedo sentirlo de otra forma, pero también tenían esas mismas virtudes todos aquéllos hombres y mujeres que, de la nada, hicieron cosas tan importantes para sus familias y para la comunidad. Ni más ni menos que crear dos Escuelas, la primaria (que ya existía, pero pequeña) y la secundaria, y un Instituto de educación terciaria. ¿Cuántos a esta altura de nuestras vidas podemos decir lo mismo de nosotros mismos?

 De mí, sinceramente, no puedo. Si, ya sé, eran otros tiempos. Había mucho, quizás todo, por hacerse… pero lo hicieron y lo hicieron bien. Los tiempos que siguieron nos hicieron más egoístas, mas reconcentrados en nuestras propias vidas y en nuestras familias. Quizás ni siquiera fue egoísmo… quizás, no tuvimos más remedio que guarecernos en nuestra propia intimidad ante una sociedad que se fue llenando de individualismo, odio y violencia… quizás, quizás, quizás. Aquéllos tiempos, que vivieron y que hicieron nuestros padres, son parte de aquél Paraíso que perdimos los argentinos. A esta altura ya se me mezclan mis propias vivencias, familiares, personales, íntimas, con la historia que pretendí contar, parece inevitable pues ambas están consustancialmente ligadas y mis viejos fueron importantes protagonistas. Mejor dicho: co-protagonistas, pues no existía entre ellos individualismos ni los vedettismos de hoy en día. Todos esos años están repletos de nombres y detrás de cada nombre (¡recuerdo a casi todos!) hay afectos profundos, sinceros; pesar por los que ya no están; anécdotas graciosas, tristes, alegres. Como ya lo dije, todos esos años pertenecen a mi historia y a la historia de todos esos nombres… mis admirados mayores, mis queridos compañeros y amigos.

… en gratitud a mis padres, Saturnino Grand y Celia María Cabaleiro de Grand. ¡Dos de aquéllos!…

José Carlos Grand
Quilmes, abril de 2012.

 

24 comentarios sobre “Escuela Primaria Nº 42 y Escuela de Enseñanza Media Nº 1 de Don Bosco… la historia.

  1. Hermoso relato .emocionante. les cuento que fuy 32 años maestra en esta escuela .y guardo mis mas lindos recuerdo . Se trabaja con alegría .y les mando una foto como símbolo de nuestro trabajo y dedicación besos y felicitaciones por tan lindos recuerdos ..tan sentidos GRACIAS!!!

    1. muchas gracias a vos, Nilda. La escuela fue y es un lugar de alegrías compartidas, más aún si es con maestras que dedican todo, como vos lo hiciste.

  2. Hola muy buen resumen y descripciòn de esa linda epoca, es como si yo lo estuviera viviendo ahora, los detalles, costumbres y todo , perfecto..!!!
    Yo era amigo de tu hermano por esa epoca y los conocí a tus padres.
    Muchas gracias por devolverme mi infancia
    Saludos
    Guillermo H Artero

  3. Casi no uso Facebook, me inscribió mi hija por una relación laboral y es por eso que hasta desconozco como a veces responderle a alguien. Así es que cuando apareció el “dejá un comentario”, me animé a hacerlo.
    Me enganché en la lectura, cuando vi que aparecía la escuela 42 y más cuando el que escribe dice que entró en el 59.
    José, antes que nada, agradecerte la historia tan bien contada, con tanta delicadeza para expresar los sentimientos que todos guardamos de aquellos tiempos, sin herir ni ofender de cómo se vive hoy.
    Gracias por tus palabras y gracias a tu mamá que no tuve el gusto de conocer, pero que igual que vos, aproveché el esfuerzo de tu padre y madre ya que entré también en el 59, sólo que estuve en primero superior y luego me fui al Don Bosco.
    Pero igualmente tengo muchos y bellos recuerdos de ese año allí transcurrido.
    Nuevamente gracias Juan Carlos Scian

  4. AY!! JOSE CARLOS! CUANTOS RECUERDOS. PARECE TAN LEJOS TODO Y SIN EMBARGO ESTA TAN CERCA DE NUESTROS CORAZONES Y MEMORIA. GRACIAS POR EL HERMOSO RECUERDO. GRACIAS POR REVIVIR ESOS MOMENTOS Y RECORDAR EL TRABAJO DE ALGUNOS PADRES DE ESA COOPERADORA INCREIBLE. ES UN EJEMPLO DE QUE SI HAY MOTIVACION PARA HACER LAS COSAS BIEN SIEMPRE SE PUEDE. SI, SE PUEDE. Y SIEMPRE ES UN BUEN MOMENTO PARA HACER ALGO BUENO. UN FUERTE ABRAZO!!!!

  5. Muy emotivo recuerdo. Trabaje 10 años como maestra y fui vice interina.periodo 1980-1991En esa epoca todavia los padres colaboraban mucho. Guardo un grato recuerdo y mi hijo estudio en la Media 1. Saludos

  6. Que lindos recuerdos de mi infancia realmente hoy me senti un adolecente me acorde de mis compaňeros de grado y amigos del barrio Que lindo gracias.

  7. Yo me recibí en el Joaquín en el año 1980 en la ama Bachillerato Biológico, aunque mi carrera posterior fue la que llevo a cabo hasta el día de hoy que es la de periodista deportivo.
    Fabian Clinaz

  8. Sentido relato José María , vienen a mi memoria nombres e imágenes de mi infancia . Completé mis estudios primarios y secundarios , gran parte de mi vida la compartí entre esas paredes llenas de amor , colaboración , entusiasmo , responsabilidad y mucho trabajo , como se hacía antes. Gracias por tu relato !!!!! Impecable .

  9. con algunos años de diferencia, también pertenecí a la escuela N°42 y al Joaquín. Muchos recuerdos, compañeros con los que algunos no hemos cruzado personalmente o por facebook, momentos inolvidables que no parecen tan lejanos… Hermoso relato!!

  10. Bello, emotivo y conciso relato de lo que fueron esas maravillosas instituciones.
    Un saludo y abrazo a los que hemos compartido esos años de formación. Por suerte aún conservamos esos recuerdos en las reuniones de ex alumnos de la promoción 72 de peritos mercantiles. Gracias!!!

  11. Hermoso relato de vida”…en el presente en algunas intuiticiones, sino fuera por padres y docentes no podrían existir las cooperadoras, lamentablemente distamos mucho de estos padres maravillosos del relato; lo tomo prestado y fotocopiare para ponerlo en la puerta de mi querido Polivalente de Arte de Mar del Plata, quien te dice “brillen estrellas”. Gracias

  12. Siempre me pone muy contento todo mensaje, recuerdo o alusión del Joaquin…Fue cuna la muchos estudiantes que trascendieron el tiempo, y hoy son profesionales, ama de casa o trabajadores. En mi caso, me enorgullece ser integrante uno de los de la 1º Promoción – año 1967, y más aun poder comentar todos los años que varios seguimos encontrándonos, co participando de nuestras vidas. En Noviembre cumpliremos 50 Años de Egresados.

  13. QUE MARAVILLA JOSÉ CARLOS! TU PADRE FUÉ UN EJEMPLO. AMIGO DE MI VIEJO, FLORENCIO GARCIA, OTRO GRANDE QUE AÚN HOY SIGUE DELEITANDOME CON SUS HISTORIAS SOBRE EL PUEBLO Y ME ENORGULLECE, YA QUE FUÉ , JUNTO CON TUS PADRES Y TODO ESE RAMILLETE DE PERSONAS VALIOSÍSIMAS, UN PIONERO EN LA ESCUELA , EN EL CLUB DON BOSCO, Y EN LAS INSTITUCIONES LOCALES, DANDO DE SU TIEMPO, RECURSOS Y TODA SU INMENSA VOLUNTAD PARA PODER HACER PATRIA, HACIENDO COSAS PARA SUS HIJOS Y PARA LA COMUNIDAD ! GRACIAS POR EL RECUERDO Y LA MUY CLARA Y SENTIDA REDACCIÓN DE TU MARAVILLOSO TEXTO. VIVIMOS TODA LA VIDA EN PRINGLES, FRENTE AL CLUB DON BOSCO Y RECUERDO PERFECTAMENTE LAS TEMPORADAS DE PILETA TAN FELICES!!!
    ME TOCA TODAVÍA IR A VOTAR A LA QUERIDA ESCUELA, (INCREÍBLEMENTE JUNTO CON MI PADRE, QUIEN VIENE A VOTAR ALLI TAMBIÉN) Y HACIENDO ABSTRACCIÓN DE SU CALAMITOSO ESTADO ACTUAL, RECUERDO CADA DIA VIVIDO ALLI , EN ESA ÉPOCA HERMOSA. SOY EGRESADA PERITO MERCANTIL 1978 ASI QUE PUDE VIVIR, DESDE 1ER GRADO HASTA 5TO AÑO, LA INCREÍBLE EXPERIENCIA DE LA ESCUELA PÚBLICA, FORMADORA , AMIGA Y CONTENEDORA. GRACIAS GRACIAS GRACIAS POR ESTE HERMOSO RECUERDO!!

    1. Gracias Silvana. Efectivamente, tu padre también fue uno de aquéllos. Que gracia poder tenerlo hoy en día a tu lado. Nombrar algunos me ha hecho incurrir en la injusticia de omitir a otros. En estos días que PuebloKilmes tuvo esta inmensa gentileza de publicar mi modesto relato, me acordé también del Sr. Klenner, otro gran trabajador por el Joaquín, a quien mi viejo apreciaba mucho, igual que a tu padre y a D.Dardo Bautista (el papá de Héctor y de Dardi … quien más abajo también se plegó a esta recordación)
      Te mando un beso y un afectuoso saludo para tu papá.
      José Carlos

  14. Hermoso comentario Jose: Conocí de cerca toda esa movida, fundamentalmente la de Joaquín, ya que junto a tu querido Viejo, también trabajó el mio. Yo soy segunda promoción de ese maravilloso colegio, a propósito de don Saturnino, fue profesor mio de Matemática, y Don Ventura ademas de Director era Profesor de Filosofía y de lo que EL quisiera, una mente brillante. Siempre recuerdo mi paso por la Escuela Secundaria como la parte más feliz de mi vida juvenil, la pasé genial.
    Bueno solo quería compartir con vos “amigo” mis recuerdos junto a los tuyos. Un fuerte abrazo.

    1. Ayyyy!!!!… Dardi, claro, cómo me olvidé de tu viejo!!!!… lo mismo que le decía a Silvana un poco más arriba: nombrar algunos me ha hecho cometer la injusticia de omitir a otros. Vaya también el recuerdo afectuoso para tu papá, D. Dardo Bautista y también para tu mamá… más de una merienda (“la leche”) tomamos en tu casa de Chiclana, junto a tu hermano Héctor, mientras hacíamos los “deberes” … porque recuerdo que vos sos uno o dos años mayor (je…je…je…) … perteneces a la generación de los hermanos mayores.
      Abrazo, querido amigo Dardi!
      José Carlos

  15. comparto totalmente los recuerdos, épocas de “hacer”, mi viejo llegaba de trabajas e iba a la escuelaa reparar bancos junto con los nombrados, miembros de la Asoc. Cooperadora, de la que era integrante. Muy buen relato !!!!
    Abrazo

  16. Que maravilloso relato. Soy docente de la escuela y si bien no es lo que era por muchos motivos espero qque estos nuevos alumnos se lleven tambien tan lindos recuerdos.

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