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Crisoldinie, la persistencia de un lugar

Hemos recibido un enjundioso trabajo de investigación sobre los orígenes, desarrollo y destrucción de la laminadora Crisoldinie, primera gran fábrica de industria semipesada de la Argentina que podría haber abierto un futuro de desarrollo económico más independiente en nuestro país, ubicada en el predio donde actualmente funciona el supermercado de una cadena extranjera.  Destacamos que las famosas torres de enfriamiento de la Crisoldinie constituyen una parte del Escudo que conforma nuestra agrupación. Los invitamos a leer este texto muy esclarecedor.

 

Crisoldinie, la persistencia de un lugar    por Mirta Taboada

 

Entre las avenidas 12 de Octubre,  La Plata y  Carlos Pellegrini, y la calle Condarco está ubicado el Hipermercado Carrefour, el primero que desembarcó en la ciudad, a fines de octubre de 1992, con góndolas repletas de productos importados y “al precio más bajo”, según rezaba su slogan. La imagen del progreso para algunos.
Otros, en cambio, vieron hasta  el 18 de mayo de 1992 las ruinas de otro progreso: las instalaciones abandonadas de la que fue una de las más grandes metalúrgicas de la zona y del país. Aquellos que vivieron allí o frecuentaban la zona entre 1982 y hasta la llegada del hipermercado, escucharon el relato de las carreras de ciclismo infantil, las familias que se reparte sustancial de un paisaje industrial pujante de Quilmes Oeste.
Diez años antes otros vieron la oscuridad, la zona insegura, por la que no había que pasar, adonde no había que meterse. El parque de diversiones de los chicos del barrio, el inhóspito hogar de  personas que habitaban personas en situación de calle.
Aún más atrás en el tiempo, durante las décadas de 1940 y 1960 se desplegaba el movimiento diario de obreros que llegaban, desde la periferia quilmeña y ciudades cercanas, en colectivo, bicicleta o a pie para entrar en La Bernalesa,  Ragor, Platex, Johnson, Mobilia, Kolynos, Saiar, Crefin y luego Crisoldinie.
La pregunta inicial bien podría ser qué fue Crisoldinie. ¿Acaso la fábrica metalúrgica más importante de la región, la que acrisolaba las piezas más grandes de América Latina? ¿Fue el primer vaciamiento del país? ¿Fue utilizada como centro de torturas durante la última dictadura cívico militar? Sin embargo, la pregunta significativa –la más interesante- quizás sea no lo que efectivamente fue, sino lo que se cree y se recuerda que fue. Los trabajos de la memoria sobre ese lugar de la ciudad de Quilmes.

 

El hito industrial

 

La empresa metalúrgica de capitales alemanes Crefin SA (1940-1948), ubicada en la intersección de las avenidas La Plata y 12 de octubre, en Quilmes Oeste,  se convirtió oficialmente en Crisoldinie el 31 de julio de 1948. La derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial fue decisiva para las empresas de capitales alemanes como Crefin que, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952), fueron  nacionalizadas por el Estado debido al importante papel que cumplían en la economía argentina.

Archivo del diario El Sol, 1 de agosto de 1943
Archivo del diario El Sol, 1 de agosto de 1943
Publicidad a página completa, Revista Metalurgia N° 57, Agosto, 1944
Publicidad a página completa, Revista Metalurgia N° 57, Agosto, 1944

Crisoldinie constituía el complejo siderometalúrgico con la tecnología más avanzada de esos años en la ciudad. Su estructura constaba de tres secciones: laminación, fundición gris y acería. El predio extenso que ocupaba  la fábrica contaba con dos torres que almacenaban y reciclaban agua, un taller mecánico de mantenimiento, un almacén general, además  de  un comedor para 400 personas y vestuarios para 1200.
La primera parte de su nombre hace alusión al recipiente que compone el horno para fundición que utilizaba la industria. La última parte, designa su pertenencia al grupo de industrias  de la Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE), como Electrodinie, Ferrodinie, Metaldinie, Motordinie y Anildinie. El organismo, que funcionó desde 1947 a 1962, era un ente autárquico, que estaba bajo la jurisdicción de la Secretaría de Industria y Comercio, con la misión obligada, durante el peronismo, de incentivar el desarrollo industrial nacional.
Durante el gobierno de J. D. Perón, tras el abandono de la neutralidad argentina durante la Segunda Guerra Mundial, en 1948, la empresa fue nacionalizada y paso a llamarse Crisoldinie, en alusión a los hornos de fundición y a su pertenencia al  grupo DINIE, la Dirección Nacional de Industrias del Estado, creada en 1947 como un ente autárquico que funcionaba bajo la órbita de la Secretaria de Industria y Comercio y que además agrupaba a otras cuarenta industrias.
Desde 1949 hasta 1960, en  Crisoldinie trabajaron 1200 obreros en ambos turnos que producían cuarenta toneladas de piezas de acero y hierro  trabajando ininterrumpidamente, de acuerdo al testimonio de un ex trabajador. Poseía también una fundición gris, donde se moldearon dos de las piezas más grandes en Sudamérica. Su producción estaba relacionada a la construcción de barcos, aviones y  ferrocarriles, además de varillas para la construcción.
En los terrenos linderos de la fábrica se construyeron una serie de chalets en el año 1954, que se emplazaron desde la calle Condarco, adonde daba la medianera de Crisoldinie, hasta la calle Necochea, y luego desde allí, hasta Martín Rodriguez dando origen al Barrio 12 de Octubre. En enero de 1953, se funda la Asociación de Fomento 12 de Octubre. Según testimonios de vecinos que habitan el barrio desde su fundación, la mayor parte del terreno a los alrededores estaba vacío y ni siquiera había calles asfaltadas. En medio de ese paisaje en construcción, las dos torres de la fábrica eran un punto de referencia incluso en el centro de la ciudad de Quilmes.

 

El fin de la industria

 

Una de las torres de agua, retratada por Omar Ferbus, circa 1990
Una de las torres de agua, retratada por Omar Ferbus, circa 1990
Las icónicas torres al final de la calle Rivadavia, tomada por el fotográfo Alcibíades Rodriguez, circa 1950
Las icónicas torres al final de la calle Rivadavia, tomada por el fotográfo Alcibíades Rodriguez, circa 1950

El declive de Crisoldinie comienza con la nueva gestión privada de la empresa, a cargo de la Compañía Americana de Aceros, y se profundiza después de 1962, con el cambio en la política económica que trajo el desarrollismo. Algunas memorias lo vinculan  al funcionamiento de SOMISA en San Nicolás. Luego de un cierre temporal en 1962 y de la suspensión de 500 obreros, la fábrica presenta la quiebra en lo que  para algunos vecinos constituye el primer caso de vaciamiento del país. Tanto Crisoldinie como DINIE serían entes liquidados hacia fines de 1965. Los trabajadores de Crisoldinie nunca percibieron las retribuciones adeudadas ni indemnización alguna.

Los restos de la fábrica, como espacio del barrio, era un terreno de disputa: los chicos se escabullían sin que sus padres supieran, contrariando la prohibición de entrar allí. En esos años Crisoldinie vacía tuvo tantos usos como personas que la recorrían o la veían a diario: «parque de diversiones», «antro de perdición», un «baldío enorme», «refugio de vagabundos»

Si antes la calle y la fábrica era tierra de los chicos, en los años de la dictadura cívico militar cambió la dinámica en el barrio 12 de Octubre, en un movimiento centrípeto, hacia adentro de las casas.
En 1978, el Municipio de Quilmes declaró los terrenos de la ex Crisoldinie “de utilidad pública”. De acuerdo a las representaciones de vecinos y los relatos periodísticos del diario El Sol, se encontraba en estado de deterioro y oficiaba como albergue de personas en situación de calle. Un centro cívico municipal, un complejo de escuelas técnicas, un parque público, una compresa compensatoria de agua: todas las posibilidades resultaron fallidas. Asimismo, como informó el diario quilmeño, aunque la situación legal del inmueble era incierta y por el momento se encontraba expropiada, era reclamada por la empresa Petroquímica Comodoro Rivadavia.

 

Sede del Club Ciclista

 

Carrera inaugural en 1982 del Club Ciclista en el predio de Crisoldinie. Archivo Diario El Sol
Carrera inaugural en 1982 del Club Ciclista en el predio de Crisoldinie. Archivo Diario El Sol

En 1982, el Club Ciclista entra al predio. De acuerdo a la información publicada por la institución, solicitó permiso en la municipalidad para ocupar el lugar, y fue concedido en forma precaria. Con la ayuda de los vecinos que también estaban interesados en la limpieza del lugar, se procedió a la contratación de la maquinaria necesaria y se pusieron manos a la obra. En total el circuito contó con 635 metros de recorrido. La llegada del Club Ciclista implicó la salida abrupta y obligada de las personas en situación de calle que se encontraban en la planta metalúrgica abandonada.

Es posible saber a partir del relato de protagonistas y testigos, del archivo del diario El Sol, de documentos, de la investigación de historiadores locales y de la memoria de habitantes de la ciudad qué pasaba en este lugar cuando fue Crefin y luego Crisoldinie, sus años como sede del Club Ciclista y sabemos qué es hoy, pero existen imaginarios, silencios, rumores frente a la pregunta sobre un posible rol en los años de la última dictadura cívico militaren los vecinos memoriosos, habitantes locales y personas que de forma más o menos directa tuvieron alguna conexión con la fábrica.

 

La fábrica durante los años del Terrorismo de Estado

 

Las instalaciones que pertenecieron a Crisoldinie figuran en el listado alfabético de Centros Clandestinos de Detención por zona, subzona y área operativa del Registro Unificado de Víctimas del Terrorismo de Estado elaborado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. No constituye un Centro Clandestino de Detención a la manera de otros como el Pozo de Quilmes sino que figura como lugar de reclusión del Terrorismo de Estado.  Se la identifica con el número 676 como “ex planta metalúrgica abandonada”.

La única denuncia  que vincula el predio ex Crisoldinie con el Terrorismo de Estado la hizo un testimoniante, que en 1997 declaró, ante la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de la Nación, haber estado en cautiverio en las instalaciones de la fábrica tras su secuestro el 20 de septiembre de 1977, tras haber sido secuestrado por unos policías en la Estación de Bernal y haber permanecido 20 días en una brigada de Quilmes.

Luego refirió haber sido trasladado a las instalaciones abandonadas de la ex Crisoldinie, donde dijo haber estado con una pareja de jóvenes estudiantes platenses, un abogado de Barracas y un hombre de salud deteriorada que se presentó como Oscar Smith, el dirigente de Luz y Fuerza. En su testimonio, involucra al Comisario Mayor Retirado Alberto Rousse y al ex comisario general de Policía de la provincia de Buenos Aires, ex director de Investigaciones de la Policía provincial, Miguel Etchecolatz. Además, señala a uno de los torturadores como el fallecido agente policial Aldo Pastorini, a quien conocía desde la infancia y quien le habría referido que Smith y otros secuestrados habrían sido enterrados en el predio.

 

La denuncia periodística

 

Archivo Diario El Sol 16 de mayo de 1992
Archivo Diario El Sol 16 de mayo de 1992

 En mayo de 1992 se anunció en los medios locales la noticia de la demolición de la fábrica para la construcción del hipermercado. El sucedo se desarrollaría en tres jornadas de demolición durante una semana y bajo un riguroso operativo coordinado por bomberos, policía y Defensa Civil del municipio.

La implosión se anunciaba como un espectáculo visual nunca antes visto en la ciudad y así fue vivido por muchas personas que se acercaron a verlo. ¿Qué había desaparecido?. Según las voces de vecinos quilmeños y ex trabajadores que accedieron a compartir sus memorias:  «Crefin, «Crisoldinie», «La acería más grande de Sudamérica», «La fábrica pujante», «Las dos torres», «La chimenea», «La pera gigante», «El parque de diversiones», «El antro de perdición», «El circuito del Club Ciclista», «El centro de torturas, «El cementerio clandestino», «El hipermercado».

Durante la segunda jornada de demolición, el diario Perspectiva Sur publicó en tapa como noticia principal que durante las excavaciones en Crisoldinie “se habrían encontrado tres cadáveres” y que podrían ser cinco en total, que serían de la «época de la dictadura militar». La noticia motivó una denuncia de los concejales Fernando Geronés (UCR), María Alburúa (PJ) y Héctor Díaz (PI) ante el Juzgado Correccional Nº 2 del Departamento Judicial de Quilmes, comandado por la jueza Margarita Allaza de Iturburu.

Sin embargo, el Equipo Argentino de Antropología Forense llevó a cabo pericias en el lugar y determinó que los restos óseos encontrados en el predio pertenecían a animales.  Por otro lado, la información proporcionada años más tarde por el único testimoniante que declaró haber estado secuestrado en las instalaciones de lo que fue Crisoldinie nunca fue verificada.

Tapa del diario Perspectiva Sur, 20 de mayo de 1992
Tapa del diario Perspectiva Sur, 20 de mayo de 1992

No obstante, existen memorias de vecinos que refieren la presencia de camiones militares en el predio, que han visto policías haciendo custodia. Algunos afirman haber escuchado gritos o disparos, y otro tanto queda en el imaginario, las memorias se completan con suposiciones, con intuiciones, o evocando sentimientos. Una sensación era recurrente en la época: la del miedo. Era mejor no meterse, no andar por las calles, no investigar demasiado, coinciden varios testimonios de la gente del barrio.

La demolición de Crisoldinie, así como el episodio de la denuncia, se convirtió en tapa de los diarios locales El Sol y Perspectiva Sur durante varios días de mayo, abril y junio de 1992, con la espectacularización de la noticia, con un tratamiento en que los detalles en torno a las dinamitaciones y a la especulación con un “cementerio n/n”, borraron la historización del acontecimiento y las preguntas por los sentidos en torno a él.

Pasaron casi cincuenta años del cierre de la fábrica y más de veinte desde su demolición. Sin embargo, todavía hoy existen memorias sobre Crisoldinie que circulan a través de sus propios canales como memorias subterráneas. Existe una correspondencia entre los cambios atravesados en el país, a través de los distintos modelos económicos y proyectos políticos, y la transformación del lugar. Los cambios de Crefin y luego Crisoldinie al actual hipermercado Carrefour sintetizan los cambios políticos y económicos que atravesaron al país.  Pensar ese lugar que ya no existe, evocarlo desde la memoria, abre las preguntas, más que respuestas, por ese lugar que no es materia pero sí memoria y sentido sobre el pasado que actúa en el presente.

Pero incluso a pesar de lo absoluta que parece haber sido la desaparición material de la fábrica luego de la implosión y de los trabajos en el predio, hay quienes elaboraron estrategias para preservar un recuerdo palpable. Se convirtieron, como en el caso de los chicos de la escuela ESB Nº 49,que pintaron un mural, marca de memoria, sobre los desaparecidos del barrio en una de las paredes del actual hipermercado Carrefour[1]. La  memoria continúa así plasmada en una diversidad de producciones y objetos materiales, rocas del día de la implosión, ladrillos que pertenecieron a Crisoldinie, fotografías, que se muestran a quien quiera escuchar las historias que encierran, que dan cuenta de la persistencia de un lugar.

 

El presente trabajo sintetiza la tesis de investigación “Tras las huellas de Crisoldinie”, disponible en el repositorio digital de la UNLP en http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/52725y publicado en la comunidad de Facebook “Memorias sobre Crisoldinie”.

 

Bibliografía

Agnelli, H. (2010) Cuadernos de Identidad I. Segunda época. Quilmes, Tiempo Sur.

Badenes, D. &Grassi L. (comps) (2011) Historia, Memoria y Comunicación, Documentos de trabajo del Departamento de Ciencias Sociales. Bernal, Editorial Universidad Nacional de Quilmes.

Belini, C. &Rougier M. (2008) El Estado empresario en la industria argentina: conformación y crisis, Ediciones Manantial

Grassi L. [et al.] (2016) Arqueología del terrorismo de Estado en el partido de Quilmes, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes.

Jelin, E. (2002) Los trabajos de la memoria. Siglo XXI. Madrid y Buenos Aires.

Márquez, J. (2010) Al sur de la utopía – Una historia política de Quilmes (1955 -1983), Editorial Tiempo Sur.

Ricouer, P. (1999) Memoria individual y memoria colectiva. La lectura del tiempo pasado, memoria y olvido. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid.

Schmucler, H. (2006) La inquietante relación entre lugares y memorias (Conferencia). En: http://www.memoriaabierta.org.ar/recursos.php

[1]El mural, en continua construcción, fue una iniciativa del Proyecto «Dejar Huellas» (2013), en el marco del Programa Jóvenes y Memoria que impulsa la Comisión Provincial por la Memoria. Con él se rinde homenaje a Raul Mattarolo, Daniel Munné, Graciela Di Piazza, Luis Laporte, Deryck y Douglas Gillie y Diego Secaud.

 

2 comentarios sobre “Crisoldinie, la persistencia de un lugar

  1. Muy interesante , para los que no somos nacidos en quilmes y que arribamos felices hace algunos añitos conocer la historia nos sitúa mejor en el hoy. Gracias!

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