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Clubes de Barrio: Club Alemán de Bernal.

Los clubes de barrio fueron y son fundamentales para la sociedad. Se crean como un lugar de intercambio y pertenencia barrial, de encuentro de colectividades o vecinos. Establecen espacios abiertos para la comunicación y la expresión en todas sus formas. Fomentan el compromiso social, brindan apoyo y contención.
Deberían poder subsistir sobre todo en épocas de crisis, cuando son más necesarios. Con tarifas especiales de servicios. Con apoyo del estado.

Esta es la primera nota de varias sobre clubes de  barrio  que resultan emblemáticos por  razones diferentes.

La historia de este grupo de alemanes suabos del Danubio [1] me fue relatada por dos de sus protagonistas, Miguel Kahles y Jorge Glaser (con las acotaciones y agregados de Ana Pflangner, otra pionera)  y es un ejemplo concreto y valedero de la importancia de estos clubes.

El Club Alemán de Bernal

Fue el 12 de Julio de 1944 en la esquina de Las Heras y Directorio (actual Lebensohn), límite entre las ciudades de Bernal y Quilmes. Frente a la carnicería se había congregado un grupo de entusiastas inmigrantes quienes después de un corto debate tomaron una decisión ya madurada y cuyo resultado perduraría hasta el presente. 
Eran Suabos del Danubio y habían llegado a la Argentina en diferentes años, pero ese 1944, los había juntado con un deseo común: formar un Club.
En esa esquina y en ese día, se constituyó la primera comisión  y nació entonces  el “Club Social y Deportivo Bernal”  (Sport u. Geselligkeitsverein Bernal).
No había surgido esta decisión, como dijimos, por  generación espontánea.

Los que habían llegado primero a Argentina, a fines de la década del 20 y comienzos del 30, se habían instalado en Piñeyro (partido de Avellaneda)  luego del consabido paso por el Hotel de los Inmigrantes. No se sabe bien el porqué, tal vez algún pionero que vino a tierras quilmeñas despertó en el resto la curiosidad. Muchos se mudaron y se conformó, especialmente en Bernal, una colectividad muy grande. 
Los recién afincados siguieron tomando el tranvía para ir a bailar a Piñeyro, pero también comenzaron a organizar fiestas en la zona. Fue la primera, organizada por P. Papp y J. Gantner,  el 17 de junio de 1944  en el restaurante Munich que estaba situado en la Av. San Martín, enfrente de la estación de Bernal. Ante la gran cantidad de asistentes, decidieron hacer la segunda en el Club de la Asociación de Ex Combatientes de Bernal. (Club de la colectividad italiana, sito en Cerrito y Chacabuco, Bernal y fundado en 1933).
El éxito de estos bailes los decidió y así se formó, ese 12 de julio y en la mentada esquina, la comisión del nuevo club.    
En un primer momento, primaba para ellos la necesidad de encontrarse, de compartir. Necesitaban “juntarse para hacer bailes y jugar a las cartas y a los bolos”.  
Luego, ya finalizada la segunda guerra y viendo la situación en Europa, se dieron cuenta que probablemente no volverían a su patria. Era entonces muy importante mantenerse juntos y preservar sus tradiciones.

Esa primera comisión, compuesta por J. Frauenhoffer, F. Graus, P. Zachradnik, N. Froselli, P. Papp, F. Fechter, A. Glaser, E. Koch y J. Johs llamó para el 27 de julio de ese año  a una asamblea general. Prepararon un plan de trabajo para la edificación de una sede provisoria en una extensión de tierra que pertenecía y alquilaban al popular recreo Marconi, en el río de Bernal. Los socios estuvieron de acuerdo para colaborar con la comisión  en todo lo que fuera necesario.  Mientras tanto, hacían picnics en ese recreo donde “se juntaba la paisanada con orquesta”. Era el lugar de encuentro los domingos,  llegaban en camiones y algunos que venían del otro lado de la vía lo hacían por el camino de la Papelera, que no era el actual de la calle Espora. 

Para fin del año 1944, el club ya contaba con 130 asociados
Con gran esfuerzo de la comisión directiva y los socios se construyó la sede.  Jorge cuenta que “durante el ´44 y ´45, cuando mi papá venía de la obra (era carpintero) íbamos todos al río a armar la casilla”. Tenía cancha de bolos de cemento con un tablón de madera al medio para las bochas, una pista de baile también de cemento, las mesas como se usaban en el río en esa época con los bancos clavados y la indispensable bomba de agua.  El 18 de noviembre de 1945 se inauguró.
Compartían el predio del recreo con el club Piñeyro y el Germania de Lanús. Cada uno había construido ahí su sede. Las familias llevaban la comida y en el edificio grande de hormigón que era propiamente el recreo Marconi, se compraban productos de almacén y la bebida. Había vino casero proveniente de los viñedos que estaban alrededor y eran propiedad de los dueños del recreo.

Fue tan grande el éxito que debieron alquilar una pieza sobre la calle Espora a metros de Caseros a un paisano, “un tal Ditio” para guardar bebidas y otros utensilios. Funcionaba esta pieza también como una secretaría ya que a veces se reunían durante la semana. Las fiestas con otros clubes suabos se siguieron haciendo en lugares más grandes, como el Munich y los Bomberos de Bernal y el Club Juventud Unida sito en Chacabuco 573 de Bernal Este. (Club fundado en 1935 y cuya historia será la próxima a relatar)

“Andábamos como golondrinas, de un lado a otro, al son de la música”. Tal la frase en un cuadernillo impreso realizado para la inauguración de la sede definitiva en 1953.

En noviembre de 1951, la comisión directiva eligió como presidente a N. Wirth, quien propuso, en un plazo de 6 meses, comprar un terreno y construir la sede definitiva.
La única forma posible de lograr el cometido era, nuevamente, a través del esfuerzo común. Se evaluó con los socios el comprar cada uno al menos medio metro cuadrado para hacerlo posible. El 8 de junio de 1952 finalmente se adquirió el terreno, en la calle Mariano Moreno 240 (actual 506) de Barrio Parque Bernal. Se convocó a todos los socios para colaborar en la construcción. Sábados y domingos, los improvisados albañiles trabajaron sin descanso.  

El 11 de abril de 1953 a las 21hs. se inauguró finalmente la sede propia, un galpón con techo de fibrocemento, con una fiesta especial y la orquesta Ritmo como invitada.

Durante el año se sucedían las celebraciones: de la primavera, carnaval,  de la vendimia donde se colgaban racimos de uva, del aniversario y de la cerveza. Ya no sólo se bailaba sino que se preparaban además almuerzos o cenas con comidas típicas: goulash, chorizo casero, chucrut, sopa de casamiento.
Algunos de los socios tocaban el acordeón y formaron orquestas. Se creó una compañía de teatro que se presentó en la sede propia y en los ya mencionados Ex Combatientes y Bomberos.  También había un equipo de bolos que pertenecía a Federación de clubes de la colectividad. Hasta los 90  competían con  Temperley, Piñeiro, Hurlingham, Villa Ballester.

Con el correr de los años, al galpón se le sacó el fibrocemento y se hizo una losa, después se amplió y finalmente se construyó con techo de tejas. Se agregó una cancha de bolos y se amplió la cocina.
Hasta el presente, el Club estuvo siempre en actividad, si bien desde el 80 al 85 no se hicieron fiestas.
-Estamos luchando para que no se caiga al pozo.  La cuota es baja y se mantiene con las fiestas.- dicen Miguel y Jorge.
A juzgar por la cantidad de asistentes a dichas fiestas, entre 150 y 250 personas cada vez… ¡el Club Alemán de Bernal tiene cuerda para rato! 

Agradezco a Ana, a Miguel,  a Jorge. A este último, quien hace poco tiempo y con 90 años resolvió “ir como golondrina al son de la música” a lugares más celestiales, le dedico estas líneas.
Silvia Marmori

[1] Es el término genérico para referirse a los alemanes étnicos que vivieron en el antiguo Reino de Hungría, especialmente en el valle del río Danubio. De acuerdo al diferente destino de los territorios en donde se asentaron, los suabos del Danubio se subdividen en diversos grupos. Estos incluyen los alemanes de Hungría (Ungarndeutsche), los suabos de Satu Mare (Sathmarer Schwaben), los suabos del Banato (Banater Schwaben), los alemanes de Voivodina en Voivodina de Serbia (Wojwodinedeutsche) y Eslavonia de Croacia (especialmente en la región de Osijek).

 

3 comentarios sobre “Clubes de Barrio: Club Alemán de Bernal.

  1. El resultado del éxito se debe al empeño puesto en cada actitud, en la meta propuesta ,la gran dedicación,la honestidad en todo el desempeño logro de quien supo administrar como lo hicieron sus fundadores , gracias Miguel Kahles y Sra. Jorge Glaser y Sra. que supieron lograr el éxito a fuerza de un gran trabajo.

    Mirta y Jacobo

  2. Excelente la nota y mis felicitaciones a quienes tuvieron la idea de rescatar la historia de este maravilloso club.
    Asimismo un sincero agradecimiento a aquellos visionarios que con esfuerzos, dedicación y disciplina lograron la realizacion de sus sueños.
    Un saludo muy grande al Club alemán de Bernal.

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