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Atilio Clavero, 96 años, Bombero.

_mg_4325En noviembre del 2016,  gracias a Nito Marmori, me reuní con Atilio Clavero (Coco), de memoriosos 96 años,  en su casa de Quilmes Oeste. El año pasado, el 2 de junio, recordamos a los Bomberos de Bernal y a él con unas breves líneas. Hoy, compartimos su relato  en un nuevo día del bombero pero, inesperadamente, sin su presencia física. 
Sea este entonces un cariñoso y sentido homenaje a Coco, Cuadro de Honor de los Bomberos Voluntarios de Bernal, vicepresidente de la Institución por 15 años, el directivo más antiguo y de mayor edad de todos los bomberos de la República Argentina  y quien  fue llamado, en el homenaje de los 100 años del Cuerpo, una “reliquia institucional”.

Coco se quiere meter de lleno en el tema que lo apasiona, los bomberos.  Pero antes me cuenta que  nació enfrente de Tribunales y al poco tiempo su familia alquiló una pieza cerca de una prima de su madre que haría de nodriza. Las dos familias más  tarde se mudan a Boedo, Almagro. En ese barrio estaba la iglesia San Antonio que poseía un terreno muy grande adonde un cura llamado Lorenzo Massa había formado un equipo de fútbol juvenil y donde funcionaba también un grupo de exploradores de Don Bosco. Coco se “enroló” con estos últimos aunque le gustaba mucho el fútbol y recuerda que  ese cura Lorenzo, que siempre decía que debían así sustraer al piberío de los peligros de la calle,  fue uno de los fundadores del club San Lorenzo de Almagro y por él, el club tiene ese nombre.

Coco se casa y viene a Bernal. Con sus hermanos políticos, edifican una estación de servicio  y garage en la Calle Avellaneda entre Belgrano y Lavalle.  Comienza a colaborar como Tesorero en la Escuela de Enseñanza especial 501 (me pide que le recuerde contar algo más sobre esta escuela)  y entra como directivo al cuerpo de bomberos de Bernal. Tenía en esa época  36 años.

Me he encontrado  con mucha gente que me pregunta que es ser bombero.
Es algo muy especial, no sé si todos lo saben. A muchos chicos, los saca de la calle.  Imaginate que un pibe entra a los 12 años como cadete. La condición es que No debe dejar el estudio. La consigna es  seguir el camino que nos hace especiales. Cómo?  Ayudando. Estar en el Cuerpo los forja y también los educa y acompaña. A veces en la casa no pueden hacerlo,  trabajan todos… ¡hay que comer!
Cuando te queres acordar, ese pibe ya tiene 18 y ahí recién se sube al camión de bomberos pero ya sabe bien el trabajo y  que expone su vida desde que entra hasta que sale sin  cobrar sueldo.
Con 25 años de servicio y  55 de edad, ahí  un bombero recién se  puede jubilar al nivel de un suboficial de policía. En este momento  (noviembre 2016) gana 7/8000 pesos por mes. La sociedad de bomberos se encarga de todos esos trámites.
Yo entré a los 36 años como directivo. Era el más joven!  

sede-1924El cuartel de bomberos estaba en un edificio de la calle 9 de Julio que fue una vez compartido  con el hospital de Bernal.
–Yo tenía cuatro años! -sonríe Coco cuando le muestro una  foto de Caras y Caretas del año 1924  donde se ve la inauguración.
Esta sede, más tarde,  se divide en los dos edificios.
Teníamos que mudarnos, estábamos al lado de un hospital! Antes, cada vez que había incendio, se tiraban bombas para que el personal  viniera a trabajar. Después se comenzó a usar la sirena. El hospital sufría esos ruidos y con el  correr del tiempo, también nuestra  sede era chica y necesitábamos un  terreno grande. Manuel Gines sugirió un lugar enorme que era del almacén de los Capocasa en la avenida Dardo Rocha, pero para comprarlo, no alcanzaba con vender lo que teníamos. Se nos ocurrió entonces comprar un terreno en la Av. San Martín, casi Avellaneda que conseguimos a buen precio gracias a mi amigo Horacio Bagú. Ahí comenzamos a hacer kermesses y juntar dinero. Yo hacía de todo, hasta me  encargaba de comprar los pollos para esas fiestas!  
Una vez que juntaron el  dinero, vendiendo el terreno y la sede,  finalmente pudieron mudarse a la Av. Dardo Rocha, lugar donde están hasta el presente.
-Hicimos una ampliación después, edificamos arriba… ahora entran hasta 15 autobombas– se enorgullece Coco. 

Anécdotas e historias tienen los bomberos que van a  apagar el incendio. Mi hijo Jorge Clavero, ya fallecido, fue oficial de bomberos por 37 años.
A veces, hay que lidiar con contratiempos impensables. Recuerdo uno muy trágico.  Una vez se reportó un incendio. Llegaron bomberos a una casa, apagaron el foco principal y empezaron con el trabajo coordinado. El jefe arrojó la manguera y los otros fueron encerrando el fuego. No había forma de entrar y además se propagaba a las casas vecinas. Cuando pudieron entrar, encontraron a un chico que estaba durmiendo cuando comenzó el fuego  y a quien no pudieron salvar.  Los vecinos se enojaron, agredieron a algunos bomberos, rompieron vidrios de la unidad hasta que  se puedo conversar y explicar cómo había sido todo el procedimiento. Al final, entendieron y todo se  calmó. Esta es una pequeña historia de los acontecimientos por los que debemos pasar. Esto no hay que ocultarlo, quiero decirlo. Pero claro, hay miles de historias de agradecimiento y buena voluntad. El pueblo de Bernal siempre colabora y colaboró con nosotros.  

Antes de despedirme, le recuerdo sobre la escuela 501.
En el año 1961 era tesorero en la cooperadora de la Escuela de Enseñanza Especial 501, en la calle República del Líbano de Quilmes. Era una de las pocas en todo el partido, había otra recién en Florencio Varela. La directora era la Sra. de Gramajo, cuyo hijo es vicepresidente de bomberos. Un día le digo que tenemos que hacer algo para hacer conocer la escuela. Pocos sabían de su existencia.
-El cupo esta lleno, Atilio- me dice la directora.
-¿Por qué no la hacemos conocer y después la agrandamos? -le propongo
Se llama a una reunión de Cooperadora un día domingo y ahí surge la idea de hacer una suelta de globos. Gustó la idea. ¿Cuántos? Cinco mil?
–No- les digo- ¡soltemos diez mil!Y así fue, lo hicimos en el Parque de la Cervecería en la cancha de futbol y la de voley.
Llevé la autobomba y a un trompa (el que toca a silencio) del cuartel. Estuvimos inflando globos varios días… y los largamos. Fue un hecho único en el partido y en el país. ¡Diez mil globos! Está en el diario El Sol y en el libro de Oro de la escuela.
La escuela 501 tiene, desde octubre del 2014, el nombre de la directora en ese momento “María Teresa Geronés de Gramajo”.

Un día que estaba en la sede, se le acerca a Coco un diputado, el Sr. Rodolfo Harsich, para pedirle que trabaje con él en el proyecto de escindir Berazategui de Quilmes.
La respuesta de Coco es un buen colofón para este relato y para recordarlo.
– Gracias pero no puedo. Yo ayudo a los que no me pagan.

Silvia Marmori

 

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